Recientemente me llegó el comentario sobre un libro llamado Big Brain (2008) escrito por Gary Lynch y Richard Granger, allí hablan de “El Hombre de Boskops”, un homínido fósil que habría tenido el cerebro más grande que el del humano actual, y habría sido más inteligente. Pero veamos en los datos vetustos en que se basan los autores.
De nuevo un yacimiento arqueológico ha sido destruído. En este caso uno de los más importantes del Neolítico de toda la Península. La noticia no solo es importante por el yacimiento en sí, sino porque además se estaban inclumpliendo toda una serie de leyes: de caza, de cuencas fluviales, y cañadas, ante lo que las instituciones oficiales no estaban haciendo nada.
Según un nuevo estudio, el cráneo de los Australopithecus africanus estaba preparado para soportar cargas pesadas con los premolares, o sea que la musculatura de la mandíbula y del cráneo, le dieron la forma a este último por la fuerza que hacían al morder alimentos protegidos, o sea con cáscara dura, como por ejemplo nueces grandes o semillas.
Si no era humano, ¿qué era? ¿póngido? ¿porcino? ¿gallináceo? Estos últimos años sufrimos una tendencia en el periodismo científico que consiste en llamar "humanos" exclusivamente a los miembros de nuestra propia especie, Homo sapiens. Hay muchos otros ejemplos; infinidad de noticias han empezado negando la "humanidad" a los neandertales:
La prensa española de 1930 recoge la noticia de la realización de un documental científico alemán sobre un mundo semicaótico, controlado por fuerzas en formidable y perpetua lucha, en el que sólo podían habitar criaturas especialmente construidas para resistir y propagarse en el decurso de los milenios: monstruosos reptiles, seres de horrible traza, dueños y señores del globo.
Ya hace unos 40 mil años los Homo sapiens arrojaban cosas. ¿Qué cosas? Podríamos decir que lanzas y otro tipo de proyectiles, una mejora en las estrategias de caza. Al menos a esa conclusión han llegado Jill A. Rhodes y Steven E. Churchill, luego de estudiar los hombros de diversos homínidos.
Tras siete largos años de trabajo, se presentó al público en mayor esqueleto de dinosaurio conocido para la primera década de 1900: el espectacular Brontosaurio, animal considerado de hábitos acuáticos pero que no desaprovechaba la oportunidad de salir a tierra para sentarse sobre el cuarto trasero, una de sus posiciones favoritas, para la que estaba especialmente adaptado. La noticia procede de Alrededor del Mundo, donde fue publicada el 20 de abril de 1905.
Málaga posee los restos de Neandertales más modernos que conoce el mundo, y el lugar donde se encontraron, la Cueva Boquete de Zafarraya, es el mejor yacimiento de Europa tanto por la información que han aportado estos restos como por el proyecto de investigación que se ha llevado a cabo en los últimos 30 años, como explicó a este periódico el arqueólogo y doctor en Prehistoria del Museo Nacional de Historia Natural de París, Cecilio Barroso Ruiz, quien ofreció ayer una conferencia en el Colegio Oficial de Graduados Sociales.
Hace más de un siglo, los descubrimientos de dinosaurios, enormes reptiles luchadores, inspiraron escenas terroríficas. Algunas de ellas fueron plasmadas en la prensa, como esta que reproducimos aquí. Vivir acechado por feroces reptiles voladores quitaría el sueño a cualquiera.
A finales del siglo XIX, los descubrimientos de grandes osamentas de dinosaurios son noticia de prensa de gran relevancia. La reconstrucción de estos animales y la interpretación de su forma de vida resultan cuanto menos curiosas.
Las evidencias anatómicas y genéticas sugieren que los humanos modernos (Homo sapiens) se originaron en África hace unos 200 mil años, pero recién hace entre 80 y 60 mil años se empieza a ver el comportamiento moderno.
Viajaremos en la máquina del tiempo para conocer a nuestros antepasados. Australopithecus afarensis, como Lucy, Homo habilis, Homo erectus, Homo sapiens... nos acompañan en esta aventura.
Esta reconstrucción fue creada por artistas y científicos, el nombre, obviamente, es el de Vilma Picapiedras. Para su modelado se utilizaron evidencias de ADN de huesos neandertales de hace 43 mil años con marcas de canibalismo ritual
Un nuevo estudio arroja las primeras evidencias directas de que los neandertales cazaban mamuts lanudos. Se trata de un esqueleto de mamut de entre 60 y 40 mil años de antigüedad descubierto junto a herramientas líticas neandertales en un yacimiento al norte de Italia llamado Asolo.
historiador