Eduardo Martinez, vigués, fue uno de los principales organizadores de las redes clandestinas, que auspiciadas por el Servicio Secreto birtánico, evacuaron a miles de perseguidos por los nazis desde España hasta Portugal y Gibraltar.
Debido al aniversario de la caída del muro de Berlín, en estos días está de nuevo presente en la actualidad aquella época de las dos alemanias. Por mi parte, volveré también a hablar de este tema, pero desde el punto de vista del espionaje. Recordarán ustedes el archivo Rosenholz, es decir, los papeles de la Stasi de los que hablé no hace mucho. Otro detalle que muestra la eficiencia y fuerza de este servicio secreto es lo que les contaré hoy.
A cualquiera que le interesen las intrigas de la Segunda Guerra Mundial, el espionaje, los romances desconsolados y, en general, las peripecias de personajes excéntricos y solitarios, le va a interesar la historia de Edward Arnold Chapman, un delincuente mujeriego que, por amor a sí mismo, la aventura y su país, se convirtió en el agente más brillante del Reino Unido.
El ex agente secreto israelí Rafi Eitan reveló ayer que, hace casi cinco décadas, el Mossad localizó al criminal nazi Joseph Mengele en la Argentina, pero que canceló a último momento un plan para capturarlo.
Cuando tienes que vestir a un piloto como si se tratara de un astronauta; cuando tienes que fabricar un combustible especial que no podrás usar en ningún otro aparato; cuando volar a menos de tres veces la velocidad del sonido no compensa… entonces sabes que estamos hablando del SR-71 Blackbird.
Antes que la Estación Espacial Internacional y la Mir orbitaran alrededor de la Tierra, la URSS lanzó nueve estaciones espaciales. Bajo el nombre en clave Almaz (Алмаз, Diamante), este programa espacial militar sería llevado a cabo en el más estricto secreto. El hermetismo fue tal que la naturaleza del proyecto no sería desvelada hasta los años 90, después de la disolución de la Unión Soviética.
Hoy vamos a echarle un vistazo a La Máquina Enigma, un mecanismo extraordinario creado por Alemania y que fue fundamental dentro de las comunicaciones nazis en esta segunda guerra mundial. En 1920, el alemán Arthur Scherbius la patentó con la idea de agilizar las relaciones y comunicaciones en el comercio. Sin embargo, al principio fue un fracaso, llegando incluso a ser rechazada por el propio ejército alemán, que tan buen uso le daría 20 años más tarde y después de modificarla en numerosas ocasiones.
El secretario de estado inglés Francis Walsingham se gastó en espionaje en 1582 aproximadamente 750 libras, 2000 libras entre 1585 y 1588 y 1200 en 1589. Es decir, podemos concluir que libra arriba, libra abajo, el estado británico, en pugna constante con el Imperio Español, se gasto en los 6 años indicados una suma cercana a las 4000 libras. O lo que es lo mismo, unos 16000 ducados.
Las primeras funciones de los aviones durante la I Guerra Mundial eran de reconocimiento y espionaje, aunque no se tardó mucho en utilizarlos como arma. Los comienzos fueron un poco "rústicos" y antes de que se incorporaran armas de fuego se utilizaba cualquier objeto para bombardear al enemigo y se arrojaban piedras, ladrillos... Después se instalarían las ametralladoras y también se comenzarían a arrojar bombas, aunque a "ojimetro" y con la mano.
El mundo del espionaje siempre ha atraído de un modo especial, quizás por la visión que de los espías nos han vendido en tantas y tantas películas. Sobre todo, James Bond, el agente 007, es el que nos ha hecho ver ese complicado mundillo de un modo mucho más frívolo del que realmente es. Pero también porque la historia de Mata Hari le dio un rumbo mucho más romántico a la vida de todos aquellos que se dedicaron a espiar.
Si pensamos en el mayor acto de espionaje contra las Naciones Unidas, los Estados Unidos y Canadá en simultáneo, inmediatamente asumiríamos que el responsable fue la Unión Soviética, China o algún otro súperpoder. Pero no, a la fecha, el mayor golpe de espionaje en la historia fue realizado nada más y nada menos por la Iglesia de la Cienciología, la cual durante los 70s lograría infiltrarse exitosamente en 136 agencias gubernamentales.
"Espionaje, robos, botes espías, aterrizajes clandestinos, transmisiones sin cable, contraseñas, automóviles veloces, esposas embarazadas, burdeles españoles, denuncias, trampas, prisiones de servicios secretos, escapes en hospitales". ¿Una novela policial? No. Un plan secreto de los jerarcas nazis para traer a la Argentina un valioso botín de guerra en un submarino, según se desprende de la confesión de un espía argentino que trabajaba para Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, difundida ayer por los Archivos Nacionales británicos.
historiador