El historiador Tácito, escribió poco después del incendio (acaecido el año 64) que Nerón se encontraba a 80 Km. de Roma, en su villa de Anzio, cuando se inició la catástrofe. Lejos de gozar de la desgracia de los suyos, Nerón corrió a la ciudad y realizó supremos esfuerzos por atajar las llamas. Quizá fue este el único acto encomiable de su vida, por tantos conceptos nefasta.
El Monte Vesubio entró en erupción el 24 de agosto de 79 a.c. Y dos cartas de Plinio el Joven (espectador directo de la explosión) dirigidas al historiador romano Tácito describen el tamaño de la tragedia con una sorprendente viveza.
Hemos hablado ya de algunos pueblo germanos que lograron terminar con la hegemonía de Roma en todo el mundo occidente. Entre ellos, los visigodos y los francos como los más destacados entre toda la variedad que podemos encontrar en estos pueblos indoeuropeos.
DE la pluma de Plinio, los godos entran en la historia sobre los años setenta de nuestra Era, y un poco más tarde Tácito los vuelve a nombrar al referirse a los "gotones", pueblo ignoto, que se detuvo, según los historiadores Jordanes y Casiodoro, junto a los muros de la Dacia del emperador romano Gordiano.
Ya hemos hablado antes del hecho de que los primeros romanos eran gente altiva y que veían a los demás pueblos como inferiores. En tiempos de la República existía un cierto sentimiento conforme Roma era el pueblo elegido, destinado a sojuzgar a los demás, inferiores en cultura y civilización. Para demostrar este sentimiento, os extraigo un fragmento de la "Germania" de Tácito, donde se vé claramente esto que os decía:
Según la historiografía, existen alusiones en los textos de Tácito de que en el 15 d.C fuera solicitada por parte de un grupo de gentes de Tarraco al emperador romano, por aquel entonces Tiberio, autorización para construir un templo de culto a Augusto ya que les habia concedido durante su mandato ser una importante y extensa provincia romana, la Tarraconensis.
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