Desde Timgad en el desierto argelino a Colonia en el Rhin, desde el estrecho de Gibraltar hasta el Eufrates, desde la Galia hasta las llamadas puertas de hierro del Danubio en la antigua Dacia, conocida hoy como Rumania, el Imperio Romano desplegó su poder a lo largo y ancho del Mediterráneo, se expandió por Europa y dominó hasta Mesopotamia. Su poderío no tuvo parangón y el afán constructor de sus emperadores fue de tal calibre que los territorios que ocuparon están cuajadas de recuerdos, de ruinas.
historiador