Mariano Constante, trabajaba como ordenanza del teniente Bruckner, en el campo de concentración de Mauthausen, quien se distinguía por su cara mofletuda, su forma de hablar balbuceante y sus ademanes bruscos y groseros. Bruckner se solía pasear por el campo por el placer de humillar o maltratar a los presos, con un instinto criminal perfeccionado en los cursillos recibidos en las academias de cuadros de los SS. Es definido por los presos como alguien con "pocas luces".
historiador