Marcela sabía de hierbas medicinales. También le gustaba estudiar las formas que dibujan las estrellas en el firmamento. Un día fue encerrada en una mazmorra de la Inquisición. No sabía por qué. ¿La denunció alguna vecina envidiosa? ¿O fue un hombre despechado por su rechazo? Lo cierto es que la acusaron de bruja, de hereje, de astróloga. Y la mataron. La historia de Marcela era seguida por una docena de espectadores en el Museo del Castillo de San Jorge, en el barrio sevillano de Triana. La proyección podía contemplarse en español o inglés.
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