as palabras de Stalin retumbaban en millones de oídos rusos: “Ni un paso atrás”. La batalla por la Madre Rusia, para septiembre de 1942, se resumía en un solo punto del país más grande del mundo: Estalingrado, la ciudad que llevaba, justamente, el nombre del líder máximo soviético. Fue en aquella ciudad donde se libró el más mortífero y épico combate que haya conocido la humanidad
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